jueves, 23 de enero de 2014

El pensamiento crítico: herramienta necesaria para no caer en engaños.

Dr. José Antonio de Jesús Álvarez Canales.

En el presente, el médico tiene ante sí el reto de actualizarse constantemente para no quedar rezagado ante el resto de los colegas con los cuales, guste o no, compite.  Ésta situación coloca al médico interesado en el camino de la revisión de artículos médicos en revistas indizadas, o a lo menos, lo expone ante el bombardeo publicitario de las compañías farmacéuticas, que viene en formato "científico".

Al leer un artículo médico ó al analizar la publicidad de la industria farmacéutica, hay que hacerlo en forma imparcial y desmenuzar la información. Así, se podrá ver cómo han trabajado los investigadores que realizaron lo que estamos leyendo y de ésta manera, poder calificar su esfuerzo.

Es necesario obtener información verosímil, la cual sólo puede provenir de experimentos cuidadosamente diseñados y controlados (el método científico fue creado para eso).  Lo obtenido de la mera contemplación no nos permite aprender mucho. De esta manera, los artículos de revisión, los reportes de casos, opiniones de expertos, etc. contribuyen marginalmente a la obtención de información científica relevante para la medicina.  En los estudios debe haber clara separación de las variables a investigar y se deben preferir los que sean dobles ciegos (así se dificulta que los resultados puedan ser influidos por los ejecutantes y/o participantes del estudio).

Además de lo mencionado, es importante saber que el pensamiento escéptico permite construir y comprender un argumento razonado y también reconocer un argumento falaz o fraudulento; por lo tanto el pensamiento escéptico es una herramienta importante para analizar o crear información científica.  A continuación se enumeran algunas herramientas útiles para el pensamiento escéptico:

·     Siempre que sea posible tiene que haber una confirmación independiente de los resultados obtenidos por los investigadores.

·     Los argumentos de la autoridad tienen poco peso: En la ciencia no hay autoridades; cuando mucho, hay expertos.

·      Se deben barajar más de una hipótesis, las cuales deben ser analizadas desde todos los puntos de vista posibles para ir descartando las de menor peso y dejar al final a la hipótesis de mayor consistencia, esto asegura que lo que sobreviva al análisis pueda ser el conocimiento correcto.

·        Cuantificar en la medida de lo posible.  Si lo que se analiza tiene alguna medida, se facilita el análisis para discriminar entre las hipótesis en competencia.  Obtener conocimientos verosímiles de análisis vagos y cualitativos es bastante difícil.

·       Si hay cadenas de argumentos, todos los elementos deben funcionar (incluyendo a la premisa), no sólo la mayoría.

·       Ante la duda para decidirse, es útil usar la famosa "Navaja de Occam".  Ésta regla de la lógica nos lleva, cuando nos enfrentamos a dos hipótesis igual de válidas que explican datos o fenómenos igualmente buenos, a elegir la más simple.

·        Hay que preguntarse siempre si la hipótesis, al menos en principio, puede ser falsificada.  De nada sirve el enfrascarse en analizar algo que no puede ser demostrado o refutado.

Aún cuando parezca tarea fácil, llevar a la práctica lo antes mencionado requiere de un gran esfuerzo.  La ciencia es imaginativa pero disciplinada, de ahí su éxito para generar conocimientos relevantes y certeros. 

Debemos recordar que la ciencia no es un conjunto de conocimientos, simplemente es un estilo de vida, y como tal habrá de adquirirse y practicarse en forma cotidiana sin llegar al exceso o al fanatismo; no todo en la vida debe someterse al rigor del método científico. Requerimos de un sistema educativo que favorezca la enseñanza y práctica de este estilo de vida.

Algo importante a la hora de analizar o evaluar artículos científicos o información médica en la que se generan conocimientos, es el aplicar cuidadosamente las herramientas del pensamiento escéptico. Estas herramientas nos indican que hacer y, sobre todo, lo que no hay que hacer ante una declaración de conocimiento.  Estas herramientas nos ayudan a reconocer los errores más comunes y peligrosos de la lógica y la retórica.

A la hora de analizar o crear un artículo, una campaña de publicidad o un mero comentario, siempre será conveniente prestar atención si no se cae por parte de los informadores, o de nosotros mismos, en alguno de los siguientes errores o argumentos falsos, también llamados falacias:

·      Atacar al sujeto que discute algún conocimiento o hecho sin discutir realmente los argumentos que propone.  En latín ad hominem “contra el hombre” (v. gr.  El Dr. Sidowicz es un ferviente católico, por lo que sus comentarios sobre anticoncepción no deben tomarse en cuenta).

·       Argumento de autoridad (v. gr. Se presenta en una universidad a un profesor extranjero sin que los alumnos puedan conocer su currículum, dicho profesor no menciona ninguna referencia para lo que está explicando; los alumnos deben confiar en él sólo porque es extranjero).

·       Argumento de consecuencias adversas (v. gr. El científico acusado de falsear datos en sus investigaciones sobre clonación fue declarado culpable y castigado en forma extraordinaria; eso debe servir de ejemplo para detener de manera definitiva la investigación en clonación).

·     Llamada a la ignorancia, equivale a declarar que todo lo que no se ha demostrado debe ser cierto, y viceversa. (v. gr. No hay pruebas definitivas e irresistibles de que no exista el alma, por lo tanto el alma existe). Ante esta falacia hay que recordar que la ausencia de prueba no es prueba de ausencia.

·     Un argumento especial, el cual tiende a ser usado para salvar una proposición en un tema retórico profundo. (v. gr. ¿Cómo es posible que las diluciones infinitesimales de sustancias activas puedan ser efectivas en los pacientes? Argumento especial: El agua tiene una memoria química).

·      Selección de observación.  Francis Bacon la describió como contar los aciertos y olvidar los fallos. (v. gr. Una nación exhibe y presume su estabilidad económica, pero no menciona nada sobre sus tasas de mortalidad materna e infantil).

·      Estadísticas de números pequeños. [v. gr. Mi primo Julián dice ser el mejor en los volados porque saca 7 seguidos de 10 (70% de efectividad). Muy bien, pero ¿acaso podría sacar 700 volados seguidos de 1000 (70% de efectividad)?].

·      Incomprensión de la naturaleza estadística. (v. gr. El 39% de los accidentes de tráfico están asociados al consumo de alcohol, como el 61% de los accidentes ocurrió por conductores sobrios, es más seguro conducir bajo los efectos del alcohol).

·   “Después de esto, luego a consecuencia de esto” en latín Post hoc, ergo propter hoc. (v. gr. Las investigadores de los rollos del mar muerto sufrieron de esquizofrenia después de haber trabajado en la traducción de los libros).

·    Exclusión del medio. Llamada también como falsa dicotomía, obliga a estar en los extremos de una situación sin considerar posibilidades intermedias. (v. gr. Si no estás conmigo, estás contra mí; si no eres parte de la solución, eres parte del problema. Los químicos dicen: Si no eres parte de la solución, eres parte del precipitado).

·       Confusión de correlación y causa.  (v. gr. Una encuesta señala que entre los estudiantes de licenciatura hay un mayor porcentaje de homosexuales que entre los que tienen menor nivel de estudios, de esto se deduce que la educación vuelve homosexual a las personas).

Con esto tenemos casi completo el equipo de herramientas necesarias para evitar ser sorprendidos con información que parezca novedosa, ingeniosa y verdadera.  Conviene un poco de escepticismo en nuestro pensamiento, el ser crédulo implica pagar un precio muy alto (si no lo creen, pregúntenle a los que compran, sin cuestionar,  “gangas” en el mercado ó “un coche caladito y flamantito” en los lotes de automóviles).


La mayor parte de este post está basado en el capítulo 12 del libro "El mundo y sus demonios", de Carl Sagan. Editorial Planeta. México, D.F. 2000. 

viernes, 17 de enero de 2014

Mapa que muestra los brotes de infecciones que podrían haberse prevenido mediante vacunación.

La vacunación, una de las formas más eficientes para prevenir infecciones graves, ha perdido su efecto sobre enfermedades tales como tos ferina, sarampión, rubéola, entre otras. En particular, el hemisferio norte presenta un incremento de estas enfermedades, consecuencia de los grupos anti-vacunas. Las infecciones, complicaciones y muertes que se deriven de esto, son responsabilidad directa de estos grupos.

*Mapa del Council on Foreign Relations.